Ford huyó de la escena del crimen con un cómplice, Dick Liddil, y se dirigió a la casa de un amigo. Sin embargo, pronto fue capturado y puesto bajo arresto. El juicio de Ford fue ampliamente publicitado, y su defensa intentó argumentar que había actuado en legítima defensa, alegando que James planeaba matarlo. Sin embargo, la evidencia en su contra fue abrumadora, y Ford fue declarado culpable de asesinato en primer grado.